22 mayo 2007

campos de trigo


Urtala es un paisaje bíblico con campos de trigo, con y sin cizaña, viñas del señor, donde se paga con justicia por horas trabajadas, y huertos de olivos, donde no se conoce que haya habido ningún prendimiento.

En los campos de trigo, después de labrada la tierra, se echa en los surcos en la segunda quincena de noviembre 120 kilogramos de semilla por hectárea. Por marzo, ya ha nacido el trigo y las malas hierbas, la avena loca y el vallico, la lágina y la verónica, el cardo y la matricaria. Es el mes de los herbicidas. Después viene el tiempo de mirar al cielo para ver si llueve a tiempo y lo justo. Y de rezar para que una tormenta no arruine la cosecha.

A finales de junio se recoge el producto del esfuerzo, los sacrificios y los sobresaltos del labrador. Si todo ha ido bien recogerá, sumando trigo y paja, 7.720 kilogramos de materia orgánica. Esta es la producción neta conseguida gracias a la fotosíntesis,

6CO2 + 6H2O –––> C6H12O6 + 6O2

Recordando que los pesos atómicos del carbono (12), oxígeno (18) e hidrógeno (1), podemos calcular que con 264 kg de CO
2 y 108 kg de H2O se producirán 180 kg de materia orgánica, representada en esta reacción por la glucosa, y 192 kg de oxígeno, ¡podemos respirar tranquilos!

Multiplicando todos los valores por 42,89 (resultado de dividir 7.720 por 180) se ve que la planta consume 11.322,67 kg de CO2 y 4.632 kg de H2O para producir los 7.720 kg de la cosecha y 8.234,67 kg de oxígeno. El trigal nos ha producido grano, para hacer nuestro pan, y oxígeno para poder respirar (¿pero qué es respirar?), qué menos que devolver a ese ecosistema la paja que no podemos digerir (¿pero qué es digerir?).

2 comentarios:

Molusco dijo...

Total, para que el desagradecido ser humano invierta la reacción, sin saber nada de química, en una afán conquistador de energía.

Pansequito Conarroz dijo...

No he podido digerir este post. Lo siento. Los números se me siguen atragantando.